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Seis claves para la inclusión en la educación superior en España

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Martes, 27 octubre, 2020

Estudios

Laura Vivas Redactora de CUNIMAD

Lo que hace apenas dos décadas era poco común en nuestro país, ahora es una realidad cotidiana. Las aulas, en el periodo escolar que sea, son cada vez más diversas en cuanto a su población estudiantil. Alumnos de distinta procedencia, cultura o situación socioeconómica componen un conjunto multicultural y heterogéneo, y la etapa universitaria no escapa a esta situación.

Una realidad que debe atenderse

“Creo que, si bien las universidades están cada vez más comprometidas con la inclusión del alumnado, proporcionando estructuras, medidas y unidades para ello, todavía queda un largo camino para conseguir una inclusión real en educación superior”. Así habla la profesora del Máster en Psicopedagogía de CUNIMAD, Patricia Gómez Hernández, coautora del libro ‘Claves para la inclusión en educación superior’.

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Junto a Carlos Monge López ha escrito esta obra con la finalidad de ofrecer ideas clave para favorecer la atención a la diversidad en esta etapa de estudios. Sobre este tema, la autora señala que aún se necesita mucho trabajo para llegar al punto idóneo, con el suficiente compromiso social, que suponga un beneficio mayoritario.

Patricia Gómez explica aspectos importantes a considerar, por ejemplo, que la base para trabajar la inclusión se centra en tomar en cuenta la pluralidad entre la población estudiantil, pluralidad que ofrece, por tanto, distintas necesidades, formas de aprender y ritmos.

“Además, hay que ver esta diversidad como un factor positivo y enriquecedor de la convivencia, que nos abre diferentes oportunidades para desarrollarnos, no solo a los alumnos, sino también a los docentes, en este proceso de enseñanza-aprendizaje”. Estos principios están recogidos por algunos expertos como González García (2009) o Booth y Ainscow (2011). A partir de la contemplación de esta base se pueden desarrollar programas y acciones que lleven a una inclusión positiva:

  • Establecer valores inclusivos (estructuras, relaciones, espíritu).
  • Desarrollar un centro educativo para todos.
  • Dotar de apoyo al alumnado que lo precise.
  • Incluir a toda la comunidad en la toma de decisiones escolares.
  • Promover redes de apoyo a la diversidad.
  • Construir un currículum para todos adaptando lo que sea necesario en cada momento.

Se trata de organizar y asentar estructuras que permitan aprovechar la riqueza que aporta la diversidad. Esta es una cualidad inherente al ser humano, ya que cada persona es distinta y ello se refleja en cada uno de los ámbitos en los que nos desarrollamos, incluidas las instituciones universitarias. Por este motivo, y porque la educación de calidad es un derecho universal, las universidades deben procurar mejorar la presencia, el aprendizaje y la participación de los estudiantes.

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“Hay que tener en cuenta que todos los alumnos que se matriculan en un estudio buscan lo mismo: aprender y obtener unos resultados, en este caso un título universitario”, explica Gómez en su libro. Por este motivo, “tenemos que procurar atender este objetivo aportando las herramientas y respuestas individuales para cada uno a fin de que logren conseguir sus metas. Se trata de una cuestión de compromiso personal e institucional para el desarrollo pleno de todas las personas”.

El papel de los docentes en la inclusión

En todo este entramado que supone la puesta en marcha y consolidación de estructuras eficientes en la inclusión universitaria, el profesorado juega un papel vital. La autora enfatiza que, junto a lo señalado anteriormente, se debe fomentar el apoyo entre docentes puesto que, a diferencia de las etapas educativas inferiores (educación infantil, primaria y secundaria) donde las redes son más fuertes, en la educación superior “se van rompiendo, dejando la actuación docente a nivel individual”.

El escenario ideal para lograr una inclusión óptima es el trabajo en conjunto, intercambiar opiniones y prácticas, aunar respuestas y esfuerzos e ir mejorando e intercambiando los resultados que funcionan bien. “Es verdad que existen muchas iniciativas de éxito para la inclusión de los alumnos, pero es algo que tenemos que compartir e institucionalizar en los centros universitarios”, concluye la académica.

Titulación relacionada:

 Máster Universitario en Psicopedagogía