• 91 790 97 32

¿Cómo se adaptarán las ópticas a la ‘nueva normalidad’ post coronavirus?

Martes, 9 junio, 2020

CUNIMAD

Alberto Pascual Redactor de CUNIMAD

En el momento en que la COVID-19 supere su etapa pandémica en España y el estado de alarma finalice, dando paso a la “nueva normalidad”, todos los sectores de nuestra sociedad deberán estandarizar una serie de criterios en la atención a los usuarios. Más aún si se trata de un establecimiento sanitario, como es el caso de una óptica o una consulta optométrica. Para desarrollar esta actividad con seguridad, el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas ha elaborado un documento con directrices a tener en cuenta.

El protocolo busca reducir al mínimo el riesgo de propagación en todo el proceso que implique la atención adecuada del paciente en su visita al establecimiento. Por mucho que ya hallamos asimilado unas prácticas básicas, nunca está de más tener este documento de referencia para saber cómo actuar en consecuencia. Para valorarlo, hemos hablado con Cristina Yuste, coordinadora técnica del Grado en Óptica y Optometría y del Máster Universitario en Salud Visual de CUNIMAD.

Extremar higiene para una atención más segura

Mientras dure el estado de alarma, las ópticas están funcionando con cita previa, de tal manera que valoran la necesidad de los clientes antes de que puedan ser atendidos de manera presencial en su centro de referencia. Pero una vez comience la “nueva normalidad” se espera que el flujo de gente que se acerquen a las ópticas sea mayor, por ello, el sector quiere seguir extremando unos criterios de higiene y atención para que el paciente se sienta seguro. La profesora Yuste lo ve imprescindible:

Cualquier examen de salud visual, refractivo, prueba complementaria o incluso el simple ajuste de una gafa requiere una distancia menor a la estipulada por Sanidad como medida preventiva. Esto supone un riesgo para el paciente y para nosotros mismos. Además, no hay que olvidar, que las mucosas oculares son un foco alto de infección. De ahí que el Consejo General del colegio de Ópticos-Optometristas haya realizado este protocolo tan completo con pautas de actuación”.

Entre las principales recomendaciones se pide a los establecimientos que organicen lo mejor posible los espacios de atención, facilitando que estos sean amplios y sin obstáculos. La idea es que las áreas de espera, de consejo óptico-optométrico, la de venta y la de dispensación estén claramente diferenciadas, de manera que se promueva el distanciamiento entre personas.

En cuanto a la atención al paciente han estipulado varias normas básicas:

  • Uso de geles hidroalcohólicos para el lavado y desinfección de manos, y mascarillas (tanto el paciente como el óptico optometrista).
  • Informar en todo momento sobre cómo debe comportarse el paciente dentro del establecimiento.
  • Desinfección anterior y posterior a la atención del paciente de las zonas que hayan sido expuestas a otras personas.
  • Limpieza de todos aquellos artículos que hayan sido manipulados por el paciente: gafas, audífonos, líquidos de mantenimiento… En caso de que lo haga el propio óptico, siempre con mascarilla y guantes.
  • Se aconseja el uso de un equipo de protección especial individualizada (EPI) para los ópticos que incluya como mínimo una bata desechable, guantes de látex o nitrilo, y protección ocular. En casos de alto riesgo, un gorro cubrepelo y cubrezapatos.

¿Es posible una atención virtual del paciente?

Uno de los consejos que plantea el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas es poder trasladar ciertas consultas al mundo virtual, pero tal y como reconoce Yuste, es complicado: “Quienes requieren consultas de evaluación optométrica necesitan una atención presencial, al igual que las relacionadas con complicaciones por lente de contacto o pruebas específicas como medida de tensión ocular, topografías, retinografías…”.

Eso no quita que considere que la realidad virtual cumplirá pronto un papel muy importante en la atención al paciente combinándose las consultas presenciales con las virtuales: “En CUNIMAD ya se presta docencia con prácticas en realidad virtual. En nuestra titulación, tanto en el Grado de Óptica y Optometría como en el Máster en Salud Visual, trasladar esta herramienta al campo de la salud es cuestión de tiempo”, vaticina Yuste.

Objetivo: reflotar el negocio

Un año y medio. Este es el tiempo que se han dado las empresas fabricantes de lentes oftálmicas, lentes de contacto, monturas y gafas de sol para poder recuperarse del impacto económico de la crisis sanitaria de la COVID-19. Ya solo este año, cerrarán por debajo de la mitad de los ingresos obtenidos en 2019. Son datos de la Asociación Española de Fabricación, Comercialización e Importación General de Óptica y Oftalmología (AEO), que representa el 70% del mercado.

Esto se une a las devastadoras cifras ofrecidas por el sector español del ‘retail’, con 10.000 establecimientos sanitarios en nuestro país y cerca de 33.000 empleados. Al parecer, casi un 94% asegura tener serias dificultades para recuperarse de la situación. Pero ante estos baches, el sector acabará adaptándose a otros métodos de llegar a los pacientes, tal y como explica Yuste: Existen diversas ópticas que ofrecen la posibilidad de realizar compras online. No soy una experta en marketing, pero el sentido común me dice que si bien hasta ahora, era una oferta marginal, la era post- COVID 19, va a impulsar este tipo de ventas de manera exponencial. Sin dejar a un lado la actividad presencial, por supuesto”.

No cabe duda que la era post COVID-19 afectará no solo a cómo se atiende a los pacientes en las consultas, sino que también supondrá un cambio de mentalidad en la formación de las nuevas generaciones que estudian el Grado en Óptica y Optometría o el Máster en Salud Visual de CUNIMAD. Una adaptación en la que ya trabajan los profesores de cara a las nuevas convocatorias.

Titulación relacionada:

 Grado en Óptica y Optometría
 Máster Universitario en Salud Visual y Optometría Avanzada