• 91 790 97 32

“En CUNIMAD abordamos los problemas de la voz, con una metodología integral y práctica”

Lunes, 26 abril, 2021

Logopedia

Como catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares y Jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario “Ramón y Cajal”, en Madrid, el profesor Ignacio Cobeta ha dedicado gran parte de su actividad investigadora a las patologías de la voz. Una experiencia que traslada a su labor como director académico del Grado de Logopedia de CUNIMAD. De su mano, analizamos las dolencias más frecuentes que afectan a la voz, así como sus causas y tratamientos.

¿Cuáles son los indicios para saber si tenemos algún problema vocal?

Cuando oímos la voz de una persona por primera vez, nos hacemos una idea rápida e intuitiva de si su voz es normal o no. Si no hay nada que nos llame la atención en la voz respecto a la morfología, edad y sexo de la persona, la damos por buena. Sin darnos cuenta valoramos la intensidad (voz alta o excesivamente baja, en volumen), el tono (la voz es muy grave o aguda) y el timbre (agradable, ronca, con aire o con tensión), además de la expresividad: variación de intensidad, tono y velocidad, dependiente de la adecuación al contenido de lo que está diciendo. A esto último lo denominamos prosodia, que es en gran medida el contenido no significativo del habla: no lo que decimos sino cómo lo decimos.

dolor-garganta

¿Cuáles son las patologías de la voz más comunes?

Sin duda, la patología más frecuente de las cuerdas vocales son los nódulos vocales. Son conglomerados fibrosos, benignos, en la zona de máximo contacto de las cuerdas vocales en su vibración al hablar o cantar. Estas lesiones inicialmente son menos densas y reversibles con rehabilitación vocal. Son más frecuentes en mujeres y niños. Luego tenemos los pólipos vocales, más en relación con los gritos y el tabaco y que se da más en varones.

También tenemos como frecuentes el edema de las cuerdas, como consecuencia benigna del tabaco (luego está la maligna, que es el cáncer de laringe).

Estas lesiones benignas también están en relación con hablar mucho y/o hacerlo a mucho volumen o atropelladamente.

¿Qué origen tienen?

Como hemos apuntado, el abuso vocal (hablar más de unas 4 horas al día) o el mal uso vocal (hablar en voz alta, con tensión como si llevásemos dos bolsas del supermercado llenas en las manos, o agotando las respiraciones hasta que se nos noten las venas del cuello) tienen casi todo que ver con la aparición de esas lesiones vocales benignas que interfieren con el desarrollo laboral o social de hasta el 11% de la población.

Otros factores importantes son el tabaco (cualquier cantidad es nociva), la mala técnica vocal en profesiones que usen mucho la voz, la edad, las alteraciones neurológicas o el hablar sobreponiéndonos al mucho ruido ambiente.

tabaco-patologias-voz

¿Cuál es el perfil del paciente en estas patologías más tratadas?

Suele ser una constante encontrarnos pacientes con una cierta ansiedad, nerviosos, queriendo imponer sus opiniones por el volumen de la voz, pues ni regulan este volumen ni el flujo del aire (se olvidan de respirar). Otras veces es simplemente la necesidad de tener que hablar mucho.

¿Hay mayor incidencia o riesgo en ciertos perfiles profesionales?

Sin duda. Hay cuatro formas de uso vocal: voz artística (cantantes, actores y actores de doblaje), voz de uso profesional (profesores, comerciales, teleoperadores, personal de atención al público, y en general personas que usan la voz continuamente en su profesión), profesionales que usan la voz en su trabajo (la mayoría de las profesiones que se relacionan con clientes o compañeros) y la voz social o habitual (la que nos relaciona con los demás fuera del trabajo).

Los profesores, sin duda, son los que más tendencia tienen a sufrir patología de la voz

. Hasta un 25% de ellos tiene o ha tenido disfonía. Su aparición está en relación directa con el número de horas de clases semanales (más de 20 horas les predispone) e inversamente relacionada a la edad de los alumnos y al grado de formación en la emisión vocal que puedan tener estos profesores.

profesora-afonica

Y volvemos a recordar que los otros enemigos de la voz son el tabaco y el ruido ambiente.

¿Cómo se trabaja sobre estas patologías?

La mejor forma de combatirlas es la prevención con entrenamiento vocal, que se adquiere con cursillos o consejos vocales; también debemos conocer nuestros límites vocales: en salud todo tiene un límite; y con la correcta administración de nuestros recursos vocales.

Tras la prevención tenemos el diagnóstico, que se debe confiar a laringólogos entrenados en patología vocal, con recursos tecnológicos de imagen: mediante exploración con estroboscopio.

Y un elemento fundamental en esta cadena de prevención y tratamiento de las patologías vocales es la/el logopeda. La logopeda tiene una primera misión en la prevención y tratamiento que consiste en ampliar marcadamente la extensión vocal de los pacientes, de forma que utilizando mejor los recursos de los que cada uno dispone, su uso es más seguro y eficaz. Si ya hubiese patología, la/el logopeda trata de revertirla o de completar otra forma de tratamiento (cirugía).

¿Cómo las abordáis desde el Grado de Logopedia de CUNIMAD?

La Logopedia es una rama de la ciencia que trata sobre los problemas de la comunicación en un sentido amplio (voz, habla, lenguaje, audición), sobre la intercomunicación y sobre la deglución y disfagia. En CUNIMAD – Universidad de Alcalá consideramos la logopedia entroncada en las Ciencias de la Salud. Yo soy médico otorrinolaringólogo y defiendo este punto de vista, aunque en otras Universidades está inserta en el área de la Psicología. Lo ideal es que la Logopedia tuviese su propia Área de Conocimiento.

logopeda-paciente

Los problemas de la voz, y su amplio campo profesional, los abordamos en CUNIMAD con una metodología integral (holismo) y práctica. El conocimiento se basa en realidades con un enfoque práctico.

Se forman profesionales que sean útiles a los pacientes y a la sociedad.

¿Cuáles son los indicios para saber si tenemos algún problema con la voz?

Se debe consultar cuando nosotros mismos (o alguien de nuestro entorno que nos aprecia) nos damos cuenta de que la voz suena distinta, o que suena diferente los viernes, después de trabajar toda la semana. O cuando al hablar nos duele la parte anterior del cuello. O cuando carraspeamos continuamente para aclarar la voz. O cuando al descansar un fin de semana de hablar, el lunes la voz sigue ronca. O cuando varias personas nos dicen que les hablemos más alto, más claro o que repitamos lo que les hemos dicho. O, simplemente, nos digan: ¿Pero qué voz tienes?