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Farmacia comunitaria: un sector esencial en la prevención y gestión de la COVID-19

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Miércoles, 1 julio, 2020

CUNIMAD

Laura Vivas Redactora de CUNIMAD

En España tenemos una red de 22.000 farmacias cercanas a la población. Durante el confinamiento generado por la pandemia de la COVID-19, el sector fue declarado como esencial. Las farmacias comunitarias abastecían de medicamentos y material para la prevención del virus, además de gestionar las necesidades de quienes buscaban una atención sanitaria ante el colapso de los centros médicos y hospitales.

El sector ha sido imprescindible en esta situación. Y en medio de ella, 490 farmacéuticos se contagiaron con el virus mientras cumplían con su trabajo, 21 de estos profesionales fallecieron e incluso 65 farmacias estuvieron cerradas porque su personal estaba infectado.

Los profesionales se organizaron con sus propios medios para poder desarrollar el trabajo dentro de sus espacios y, además, efectuaron una labor de atención domiciliaria en los casos de personas con poca o nula movilidad o en pacientes infectados no hospitalizados o en cuarentena por haber estado en contacto con pacientes infectados. Todo ello hizo que se evidenciaran algunas carencias en el funcionamiento del sistema.

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La crisis de la COVID-19 y sus consecuencias

Las cifras anteriores las señala la doctora Ana Molinero, profesora del Máster en Gestión y Servicios Profesionales en Farmacia Comunitaria de CUNIMAD y vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) para destacar el papel que ha jugado la farmacia comunitaria durante los peores momentos del confinamiento.

“Creo que el margen de mejora respecto a la gestión de la crisis pasa, fundamentalmente, por aprovechar mucho mejor los recursos de la atención primaria y comunitaria, incluyendo en las distintas estrategias a los farmacéuticos comunitarios en colaboración con los médicos de familia y el personal de enfermería”, afirma la docente.

Para este sector, el confinamiento supuso una difícil situación en la que no se han sentido valorados por parte de las administraciones públicas. Opinan que se pueden sacar lecturas útiles de cara a una mejor organización en el futuro próximo. Una de ellas, mencionada por la Dra. Molinero, la viene planteando desde hace años la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC): se requiere una atención farmacéutica domiciliaria, la población lo demanda y esta debe protocolizarse.

Por este motivo, la organización de farmacias elaboró un documento de dispensación de medicamentos y productos sanitarios con entrega en el domicilio durante la gestión de la crisis de la COVID-19, que podría servir de base para regularizar los servicios dentro de la Atención Farmacéutica Domiciliaria (AFD). “No tiene sentido que estos medicamentos se hagan llegar por otras vías más ineficientes a los pacientes cuando hay una red de 22.000 farmacias cercanas a la población y con capacidad para hacerlo”, apunta la Dra. Molinero.

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La necesidad de corregir para prevenir

El pasado mes de mayo la SEFAC, junto con la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Científica del Médico General y de Familia (SEMG) emitió un comunicado llamado “COVID-19: problemas y soluciones en atención primaria y farmacia comunitaria”. En él detallan algunas deficiencias observadas durante la crisis y se hacen propuestas de mejora para el sector.

El documento recalca el papel primordial de los profesionales de atención primaria y comunitaria y la importancia de tomar medidas, “es necesario dotar de recursos a sus estructuras, de medios de seguridad, aumentar la capacidad para la realización de test a la población (utilizando también a la red de farmacias si es necesario) y no olvidar que muchas patologías crónicas, ahora escondidas, pueden volver a surgir con fuerza cuando se levanten las restricciones de movilidad”.

La Dra. Molinero afirma que lo importante es no repetir errores que pueden resultar caros. La atención primaria debe estar mucho más implicada y hay que contar más con todos sus profesionales, incluyendo la red de farmacias. Sugiere también algunas medidas pertinentes:

  • Mejorar la detección y el abordaje precoz de casos para evitar que evolucionen a un estado grave o que transmitan la enfermedad.
  • Aumentar la capacidad de realizar test y contar, si es posible, con los farmacéuticos comunitarios, ya que disponen de la formación para la realización de pruebas rápidas, como sucede con otras infecciones como, por ejemplo, el VIH y la sífilis.
  • Que la farmacia colabore en la dispensación de medicamentos de diagnóstico hospitalario para evitar desplazamientos innecesarios a los hospitales por parte de pacientes ambulatorios.
  • La regularización de la atención domiciliaria antes mencionada.

Estas medidas pueden ayudar a una mejor respuesta en casos de un posible rebrote. El coronavirus sigue muy presente y es momento de cuidarnos.

Titulación relacionada:

 Máster en Gestión y Servicios Profesionales en Farmacia Comunitaria