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Propósitos de año nuevo: incorporar hábitos saludables

Metodología CUNIMAD

Lunes, 15 enero, 2018

Nutrición

Bárbara Pérez Köhler Profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética de CUNIMAD

Ya lo dijo Antonio Machado, “todo pasa y todo llega”. Después de dos intensas semanas, las fiestas Navideñas pasaron y tras ellas llegó la cruda e inevitable realidad: hay que volver a la rutina. Madrugones, atascos interminables, transporte público abarrotado, prisas por no llegar tarde, poco tiempo libre… Y por si todo esto fuera poco, encima hay que lidiar con los kilos extra que hemos acumulado durante estos días. Ante tal panorama, ¿quién no querría hacer la técnica del avestruz y esconder la cabeza en un agujero?

Sin duda sería divertido ver a alguien así, pero ese no va a ser nuestro caso. Si recordáis, nos prometimos a nosotros mismos hace unos días que este año sí lo íbamos a lograr, que íbamos a comenzar el 2018 con motivación y ganas de enfrentarnos a nuestros retos. Y cuidar de nuestra salud debe ser siempre uno de los primeros objetivos a perseguir.

Hagamos balance de la alimentación que hemos llevado estas dos semanas: ¿Hemos sido capaces de mantener el control? ¿Fuimos más fuertes que los langostinos, el embutido o los platos servidos con copete? ¿Pudimos vencer al ejército de polvorones, mazapanes y turrones? No desesperéis si contestáis a todo que no, aún estamos a tiempo de enderezar la situación antes de tener que taladrar un agujero extra en el cinturón.

Mantener una buena alimentación no tiene por qué ser difícil, caro, aburrido ni rutinario. Los mercados son lugares muy vivos donde los productos varían a lo largo del año, aprovechemos esta situación y hagamos que nuestra cocina se convierta en un lugar divertido donde la fruta, verdura, carne, pescado y otros alimentos se adapten a las distintas estaciones. Cambiemos nuestra mesa a medida que cambia el calendario.

Un truco muy útil es fijarse en la temperatura de los platos que vayamos a preparar. Por ejemplo, ensaladas y gazpachos son alimentos muy sanos y ricos, pero no resultan del todo agradables cuando necesitamos bufanda y guantes para salir a la calle. En los días fríos del invierno resulta mucho más apetecible preparar platos tibios o calientes que se adapten mejor a esta época del año. Ahora mismo hay una gran variedad de verduras ideales para preparar cremas y purés, asarlas en el horno o utilizarlas de base en la elaboración de distintos guisos.

Además de la dieta, el ejercicio es otra pieza clave en el control de nuestro estado físico y el cuidado de nuestra salud. ¿Eres gimnasio-fóbico”? ¿Apenas tienes tiempo libre? No te preocupes, hay alternativas. Ir al trabajo andando es sin duda la primera de las opciones, pero no siempre es posible debido a la distancia o a la ubicación geográfica de nuestro destino. No importa, ¡hay un plan B! Se puede aparcar un poco más lejos o bajarse del transporte público un par de paradas antes para terminar el trayecto a pie. En un edificio de varias plantas se puede optar por subir por las escaleras, o bien repartir un tramo en ascensor y otro a pie si se trata de un piso muy elevado (siempre hay un plan B). Son estrategias muy fáciles para obligarse a mover las piernas un rato cada día, incorporando a nuestra rutina una actividad física que antes no hacíamos.

Cambiar de hábitos siempre cuesta, más aún cuando requiere un esfuerzo. Pero no es tarea imposible, somos capaces de hacerlo. Además, tenemos a nuestro alrededor las herramientas necesarias, tan sólo debemos aprender a reconocerlas y a utilizarlas. El secreto está en ir poco a poco introduciendo pequeños cambios en nuestra rutina y esperar a que cuerpo y mente se adapten a ese cambio antes de comenzar con el siguiente, así es más más fácil mantener la progresión de los cambios. Creed de verdad que el esfuerzo merece la pena, cuidar de nuestra salud siempre merece la pena.

Titulación relacionada:

 Grado en Nutrición Humana y Dietética